jueves, 21 de febrero de 2008

Monólogo de la máquina expendedora de boletos

Una cosa maravillosa del colectivo es que uno se sube al transporte y se enfrenta con una frase grandilocuente, magnificente, digna de una tragedia griega que es...indique su destino. ¿No es demasiado para que te lo pregunte una máquina? ¿Quién la programó? ¿Heiddegger?

"Mirá, mi destino, no sé, nunca lo pensé. Si querés te digo a dónde voy ahora"

Además porque al colectivero le interesa conocer mi destino para entragrme un simple boleto. "Y mirá, de acuerdo a mi carta natal, tengo plutón en casa de acuario p que implica un destino oscuro, calamitoso", "Ah...entonces pasá, pasá nomás sin boleto"

Otra cosa increible es que frente a tamaña demanda como "indique su detino", todo el mundo responde: "Ochenta...ochenta por favor". Tampoco parece ser la respuesta más adecuada para semejante demanda. Es como si Edipo se dirigese al oráculo de Delfos para conocer el destino de la nación griega y éste le respondiese: "Uno con veinticinco"

Groso

1 comentario:

Malvina dijo...

Lo que es muy preocupante es que uno le pide el boleto a la máquina directamente... nadie se toma la molestia de saludar al pobre señor colectivero que tiene que soportar a tanta gente por día.

Besos.